El karate dominicano vivió una jornada histórica en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, donde María Dimitrova y Larry Aracena conquistaron sendas medallas de oro en kata individual, simbolizando el cierre de una brillante carrera y el nacimiento de una nueva figura del deporte nacional.
En el Pabellón de Karate del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, ambos atletas llegaron con objetivos muy distintos. Dimitrova buscaba despedirse de los Juegos con un sexto título consecutivo en la modalidad de kata femenino, mientras que Aracena quería dejar atrás la derrota sufrida en la final de San Salvador 2023.
La primera en subir a lo más alto del podio fue Dimitrova. La dominicana ejecutó una impecable rutina y derrotó 5-0 a la colombiana Valentina Zapata, repitiendo el duelo por el oro de la edición anterior de los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Tras confirmar la victoria, la karateca celebró de una manera muy especial al mostrar con sus manos el número seis, en referencia a las seis preseas doradas consecutivas obtenidas en la competición regional.
Visiblemente emocionada, expresó que cumplir ese logro frente a su público era el sueño que aún le faltaba por alcanzar.
“Me faltaba ganar aquí en casa, me faltaba competir en un evento de gran magnitud frente a mi gente, frente a mi familia, frente a mis hijos. Eso era lo que me faltaba y hoy lo cumplí”, manifestó.
Dimitrova también destacó el respaldo constante de su esposo, Félix Sánchez, doble campeón olímpico, de quien aseguró ha sido un apoyo fundamental durante toda su preparación.
La karateca explicó que ambos comprenden las exigencias del alto rendimiento y que siempre se han respaldado mutuamente para alcanzar sus objetivos deportivos.
Mientras conversaba con la prensa sobre su retiro y el futuro del karate nacional, el ambiente del pabellón cambió por completo cuando comenzaron a escucharse los festejos provenientes del área de competencia masculina.
Pocos segundos después se confirmó la noticia: Larry Aracena había derrotado 3-2 al guatemalteco Fernando Calderón para conquistar la medalla de oro.
La reacción de Dimitrova fue inmediata. Entre sonrisas y emoción, celebró el triunfo de quien ha sido uno de sus alumnos desde que era un niño.
Aracena, por su parte, reconoció que la victoria de su entrenadora le sirvió de inspiración antes de disputar la final.
“Cuando ella ganó me dio mucha motivación. Me dije que no podía dejar caer al país y tenía que dar el mil por mil para conseguir la segunda medalla de oro del karate”, afirmó.
El nuevo campeón también recordó que el camino hasta el título estuvo lleno de aprendizaje, especialmente después de perder la final de San Salvador 2023 ante el venezolano Clevir Casanova.
Al reencontrarse con Dimitrova tras sus respectivas victorias, ambos protagonizaron un emotivo abrazo que simbolizó el relevo generacional del karate dominicano.
Antes de concluir, Aracena reconoció que asumir el legado de la múltiple campeona representa un gran desafío, pero aseguró que trabajará para mantener viva esa tradición de éxitos.
“Mientras ella cierra, yo comienzo. El país puede sentirse tranquilo porque el legado continúa y viene un buen relevo”, expresó.
La jornada dejó una imagen que resume el presente y el futuro del karate dominicano: una campeona que se despide en la cima y un discípulo que toma el testigo con la misión de mantener al país entre los mejores de la región.








