Las relaciones diplomáticas de Brasil con Estados Unidos y Argentina se deterioraron en las últimas 24 horas, en un escenario marcado por las tensiones políticas a pocos meses de las elecciones presidenciales, en las que Luiz Inácio Lula da Silva buscará la reelección.
El gobierno del presidente estadounidense Donald Trump revocó el martes la visa de la embajadora de Brasil en Washington, María Luiza Ribeiro Viotti, después de haber impuesto en julio dos rondas de aranceles a productos brasileños. Lula calificó esas acciones como intentos de interferir en la política interna de su país.
En paralelo, Brasil redujo el nivel de su representación diplomática en Argentina, dejando la misión a cargo de un encargado de negocios, luego de que el presidente argentino Javier Milei volviera a llamar “ladrón” a Lula por segunda ocasión en pocos días.
Según una fuente del gobierno brasileño, las declaraciones de Milei responderían a un intento de alinearse con Washington, tomando en cuenta la cercanía del mandatario argentino con Trump y el respaldo que este último ha brindado a candidatos de derecha en varios países de América Latina.
Durante una entrevista concedida al canal digital Meteoro Brasil, Lula afirmó que no permitirá injerencias externas en el proceso electoral brasileño.
Asimismo, calificó como “irresponsable”, “impensada” e “innecesaria” la decisión de Washington de cancelar la visa de la embajadora brasileña. Aunque la medida no supone su expulsión de Estados Unidos, sí le impediría regresar al país si decide salir.
Las fricciones entre Brasil y Estados Unidos se remontan a 2025, cuando la administración Trump impuso aranceles a productos brasileños, posteriormente suspendidos en gran parte, como respuesta al proceso judicial por intento de golpe de Estado que terminó con el encarcelamiento del expresidente Jair Bolsonaro.
El principal rival político de Lula en las elecciones de octubre es Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario.
Lula también reveló que Brasil negó en julio las visas a dos funcionarios estadounidenses que, según explicó, pretendían supervisar e investigar el sistema de votación electrónica del país.
Una fuente diplomática brasileña señaló que llamó la atención que esas solicitudes de visa se presentaran un día antes de que Flávio Bolsonaro cuestionara públicamente la confiabilidad de las urnas electrónicas, repitiendo argumentos similares a los utilizados anteriormente por su padre.
Por su parte, el Departamento de Estado negó cualquier intención de interferir en las elecciones brasileñas y pidió al gobierno de Lula aprobar la designación de un nuevo embajador estadounidense en Brasilia, argumento utilizado para justificar la revocación de la visa de la diplomática brasileña.
Las diferencias con Argentina también se profundizaron. El canciller brasileño, Mauro Vieira, explicó que la decisión de rebajar el nivel de las relaciones diplomáticas fue adoptada tras los reiterados insultos de Milei contra el presidente Lula.
Vieira lamentó que una relación históricamente sólida entre ambos países atraviese este momento de tensión y aseguró que Brasil mantendrá esa postura mientras continúen los ataques contra las instituciones democráticas brasileñas.
En julio, Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires después de que Milei calificara a Lula de “ladrón” y “presidiario” durante un acto político en apoyo a Flávio Bolsonaro en São Paulo. Días después, el mandatario argentino repitió esas declaraciones en una entrevista televisiva, motivo por el cual Brasil decidió no enviar nuevamente a su representante diplomático.
Mientras la Cancillería argentina afirmó que Brasil solicitó el retiro de su embajador en Brasilia, una fuente diplomática brasileña aclaró que esa decisión corresponde exclusivamente al gobierno argentino.
Desde la llegada de Javier Milei a la presidencia de Argentina en 2023, ambos mandatarios han mantenido una relación distante y, pese a liderar dos de los principales socios del Mercosur, todavía no han sostenido una reunión bilateral.








