San Francisco de Macorís.– El Frente Amplio de Lucha Popular (Falpo) dejó sin efecto el llamado a huelga previsto para los días 3 y 4 de noviembre, al considerar que la población no puede ser sometida a dos jornadas de paralización en un período menor de 15 días.
La organización explicó que tomó la decisión de manera unilateral, con el propósito de evitar mayores sacrificios a la ciudadanía y ofrecer a las autoridades una nueva oportunidad para buscar soluciones a las demandas que mantienen diversos sectores populares.
“Este es un movimiento sensato, maduro, prudente, y hemos visto que este pueblo no se puede sacrificar”, expresó un representante del Falpo al explicar los motivos de la suspensión.
El movimiento cuestionó que las autoridades no hayan establecido contacto con las organizaciones populares para abrir un diálogo encaminado a resolver las problemáticas que afectan al municipio. Sin embargo, reiteró que permanece abierto a conversar y alcanzar acuerdos.
Las demandas que motivaron la convocatoria
Entre las principales reivindicaciones que dieron origen al llamado a huelga figuran la construcción de la Plaza de la Cultura, el asentamiento agrario, la conclusión de la segunda etapa del hospital San Vicente de Paúl, la terminación de la avenida Cinco en el sector Baracoa y el inicio de los trabajos de las carreteras San Francisco de Macorís–Contramaestre y San Francisco de Macorís–Río San Juan.
El Falpo sostiene que estas obras continúan pendientes y que las comunidades llevan meses reclamando respuestas concretas de las autoridades.
Advierten que retomarán las protestas
Pese a la suspensión de la huelga, la organización advirtió que continuará sus acciones reivindicativas si no se producen avances en las demandas. Según lo anunciado, contempla iniciar jornadas de protesta con apagones a partir de mediados de noviembre y retomar las movilizaciones en enero.
El movimiento indicó que, si persiste la falta de soluciones, podría reactivar el llamado a huelga que dejó sin efecto.
Con esta decisión, el Falpo busca evitar que la población tenga que asumir nuevamente las consecuencias de una paralización en un corto período, mientras espera que las autoridades aprovechen este compás de espera para responder a las necesidades planteadas por las comunidades.









