Las tensiones internacionales marcaron la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del G20 celebrada en Atlanta, Estados Unidos, donde las guerras en Ucrania e Irán dificultaron el acercamiento entre las principales economías del mundo.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, se reunió con sus homólogos, incluido el canciller ruso Serguéi Lavrov, en un encuentro que comenzó con la cancelación de la tradicional fotografía grupal. La decisión se produjo después de que representantes europeos expresaran su rechazo a aparecer junto al funcionario ruso.
La cita ocurre en un contexto de aumento de los precios de la energía, relacionado con el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán y las restricciones al tránsito por el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el comercio mundial de petróleo y gas.
Washington busca que el G20 vuelva a concentrarse en el crecimiento económico, los desequilibrios comerciales y las cadenas de suministro. Sin embargo, las diferencias entre sus miembros hacen poco probable que se logren acuerdos importantes.
La reunión también sirve de preparación para la cumbre de líderes del G20 prevista para diciembre en Miami. Se espera que el encuentro concluya con un resumen de la presidencia estadounidense, en lugar de una declaración conjunta.









