
República Dominicana pudo imponerse ante Venezuela, en el que fuese uno de sus partidos más complicados del proceso de clasificación olímpica
Una victoria, aunque fea, sigue siendo una victoria. No hay una frase que pueda definir mejor lo ocurrido en el primer enfrentamiento del repechaje olímpico de béisbol entre República Dominicana y Venezuela. En lo que fue una jornada puramente para bateadores, ambos equipos anotaron un total de 17 vueltas, con los dominicanos llevándose la mejor parte en el marcador, al terminar ganando 10 carreras sobre 7.
De hecho, la República Dominicana permitió una carrera en todas las entradas, a excepción de las dos últimas. Seis de esas anotaciones llegaron por la vía del cuadrangular, por lo que tuvo que jugar desde atrás en repetidas ocasiones durante el partido. Para la Selección Venezolana de Béisbol no fue más sencillo, permitieron un rally de tres vueltas en un momento y más adelante otro de cinco, el cual eventualmente le terminaría dando el triunfo a los dominicanos.
Cuando las personas dijeron que “la pelota corre” (en términos llanos, se va fácil de cuadrangular) en el estadio Hermanos Serdán de Puebla, nadie pudo preparar a quienes veían el juego para diez cuadrangulares y un partido donde los lanzadores prácticamente no tuvieron control del encuentro. La combinación de factores como la altura, las dimensiones del terreno de juego y el clima hicieron que este juego fuese, en la mejor de las comparaciones, un Derby de Cuadrangulares de nueve entradas.
Sin embargo, lecciones importantes salieron del encuentro para República Dominicana, mismas que deberá emplear a fondo durante su próximo partido en contra de Países Bajos.









