
Un artículo firmado por 14 especialistas de élite en ciberseguridad advierte a Apple de que su propuesta de escanear dispositivos para encontrar pornografía infantil puede convertirse en una “tecnología peligrosa”
Un grupo global de 14 célebres especialistas en ciberseguridad ha pedido a la industria tecnológica y a gobiernos que abandonen la idea de escanear el contenido en abierto en móviles y así evitar el cifrado que protege los mensajes cuando circulan entre dispositivos. Apple presentó en agosto una propuesta para escanear el contenido de los mil millones de iPhones que hay en el mundo para comprobar si contenían imágenes de pornografía infantil. Aunque su propuesta estaba limitada por varias condiciones que protegían el contenido de los usuarios inocentes, los autores advierten de que las garantías son insuficientes y, sobre todo, que se abre una puerta que luego será difícil de cerrar: “Hay muchas vías en las que el escaneo del lado del cliente [modo técnico de referirse al dispositivo final del usuario y que usa las siglas en inglés “CSS”] puede fallar, puede ser sorteado y puede conducir a abusos”, dice el artículo, titulado Bichos en nuestros bolsillos y al que ha tenido acceso EL PAIS en primicia junto a otros medios internacionales.
Apple retiró su propuesta el 3 de septiembre después de escuchar a “clientes, grupos influyentes, investigadores” y tomarse “un tiempo adicional en los próximos meses para recoger opiniones y mejorar antes de lanzar estas funciones de importancia crítica para la seguridad de la infancia”, dijo la compañía. Por ahora no hay más novedad, según ha respondido la compañía a preguntas de este periódico. “Tras analizar esta tecnología ―incluida la propuesta de Apple―”, dice el artículo, “se observa que la promesa de una tecnología de vigilancia masiva limitada es en muchas maneras ilusoria”.
Entre los firmantes del artículo están la ingeniera española y profesora en la Escuela Politécnica Federal de Lausane (Suiza) Carmela Troncoso; figuras legendarias de la criptografía cuyos apellidos han bautizado fórmulas ampliamente usadas, como los premios Turing (el equivalente al Nobel de la Computación) Whitman Diffie o Ron Rivest; y otros especialistas que llevan años de trabajo significado en este ámbito como el profesor de la Universidad de Georgetown Matt Blaze, la profesora de la Universidad Tufts Susan Landau, el profesor de la Universidad de Cambridge Ross Anderson o el científico principal del Laboratorio de Computación de SRI International Peter Neuman.
La importancia del artículo se basa también en lo extraño de que se reúna un grupo de estas características. Es la tercera vez que algunos de sus miembros se unen para pedir a gobiernos o empresas que dejen de intentar debilitar la criptografía que protege los mensajes que intercambian millones de usuarios mientras circula entre dispositivos. “Aunque en estos años la batalla ha cambiado un poco”, dice Rivest a EL PAÍS por videoconferencia. Las primeras criptoguerras fueron entre académicos y agencias de inteligencia estadounidenses para evitar que ni siquiera publicaran o compartieran con extranjeros algoritmos invulnerables. “Ahora es más cosa de policías”, añade Rivest.
La frontera se ha ido acercando al móvil del usuario, que debería ser inviolable e inaccesible sin garantías judiciales, según Rivest, del mismo modo que sucede para entrar en una casa sin autorización. Esa es la sensación que debería producirnos esta intromisión, si llega a cuajar. “Vivimos en dos mundos: el real y el digital. En el digital necesitas un representante que hable por ti, porque no puedes hablar en bits. El móvil se ha convertido en eso, en tu avatar. La capacidad de decir que mi móvil es mi avatar y tengo control sobre lo que dice y hace es algo que para mí es muy importante”, añade.







