
BRADENTON, Florida — El jardinero de los Pittsburgh Pirates, Ben Gamel, observó con admiración como Oneil Cruz, el prospecto de campocorto que mide 2 metros de estatura, se hincó antes de desaparacer una pelota, que parecía iba a rebotar en el plato, sobre el muro del jardín central.
El jonrón de Cruz, en el primer juego de Pittsburgh en la Liga de la Toronja el sábado, fue casi idéntico a su primer cuadrangular en las Grandes Ligas en octubre.
“Es muy talentoso», aseguró Gamel sobre Cruz. “Ya tiene ese perfil de pelotero de Grandes Ligas».
Ese es el plan.
El imponente dominicano es una anomalía, no solo en la posición de campocorto si no en el deporte. Más bien parece ser jugador de baloncesto, pero tiene la inusual combinación de estatura, velocidad, poder, condición física y fuerza en el brazo que complica encasillarlo.
Considerado como una de las piezas clave en la reconstrucción de Pittsburgh, Cruz, de 23 años, parece que podría ser el jugador completo que los Pirates necesitan desesperadamente tras perder 101 juegos la temporada pasada y de terminar en el último puesto de la División Central de la Liga Nacional por tercera campaña consecutiva. No es ningún secreto que Cruz desea quedarse en las Grandes Ligas tras su breve experiencia en el otoño.








