El ingeniero Wilton Alvarado, miembro de la Dirección Central de la Fuerza del Pueblo (FP), lanzó duras críticas contra la conducción del partido en la provincia Duarte, asegurando que la organización ha sido reducida a un espacio controlado por un solo liderazgo, el de Andrés Acosta. Según sus declaraciones, la provincia, pese a su peso político en el nordeste, ha sido marginada y silenciada dentro de la estructura interna.
Alvarado denunció que en Duarte predomina un modelo de manejo cerrado que concentra decisiones en un círculo pequeño, dejando fuera a dirigentes con trayectoria, juventud interesada en aportar y líderes comunitarios. Afirmó que este patrón de comportamiento ha generado malestar, desmotivación y un creciente distanciamiento entre las bases del partido.
El dirigente aseguró que la Fuerza del Pueblo no puede funcionar como un patrimonio personal ni como una empresa privada donde una sola figura decide quién entra, quién sale y qué rumbo llevar. Enfatizó que estas prácticas contradicen la esencia democrática y renovadora con la que nació la organización política.
Según Alvarado, la falta de participación y la ausencia de transparencia han tenido un costo político evidente en la provincia Duarte. Señaló que se han debilitado las conexiones con los movimientos sociales, se han alejado dirigentes históricos y se ha perdido parte de la fuerza territorial que caracteriza a la zona.
El dirigente recordó que la provincia Duarte exige respeto, representación genuina y democracia interna. Indicó que las bases quieren espacios de participación real, decisiones colectivas y un liderazgo inclusivo que valore el trabajo y el mérito de cada militante.
Finalmente, Alvarado llamó a la Dirección Nacional de la Fuerza del Pueblo a intervenir y revisar la situación de la provincia con responsabilidad. “Un partido que se maneja como una empresa privada se estanca; un partido que escucha a su gente crece”, afirmó, reiterando que la provincia tiene derecho a ser escuchada.









