Washington.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la ofensiva militar lanzada contra Irán podría prolongarse más allá del plazo inicialmente estimado, dejando abierta la posibilidad de que la intervención supere las cinco semanas.
Durante una actividad en la Casa Blanca, el mandatario señaló que la duración de la operación dependerá de las condiciones en el terreno. “Calculábamos entre cuatro y cinco semanas, pero estamos preparados para continuar más tiempo si es necesario”, expresó, subrayando que los objetivos estratégicos están definidos.
La ofensiva, denominada “Furia Épica” y puesta en marcha el pasado sábado, se desarrolla en un escenario de alta tensión luego de que fuerzas israelíes y estadounidenses confirmaran la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, quien gobernaba desde 1989.
Trump aseguró que las metas de la intervención incluyen neutralizar el programa de misiles balísticos iraní, debilitar su capacidad naval y evitar que Teherán logre desarrollar un arma nuclear.
Desde el Departamento de Defensa, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, sostuvo que la operación no tiene como propósito un cambio de régimen, aunque reconoció que los acontecimientos recientes han provocado una transformación en la estructura de poder en Irán. También insistió en que la ofensiva no se convertirá en un conflicto “interminable” como la invasión de Irak en 2003, episodio que el propio Trump ha criticado en reiteradas ocasiones.
Por su parte, el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, explicó que las acciones militares se encuentran en una etapa inicial y advirtió que alcanzar los objetivos requerirá tiempo y esfuerzos sostenidos. Asimismo, reconoció que podrían producirse más bajas entre las tropas estadounidenses, luego de que cuatro militares murieran en Kuwait en un ataque iraní de represalia.
El posible despliegue de tropas en territorio iraní y el riesgo de mayores pérdidas humanas representan uno de los mayores desafíos políticos para Trump, quien durante su campaña presidencial prometió evitar la participación de Estados Unidos en conflictos armados en el extranjero.
La evolución del conflicto y su impacto en la estabilidad regional mantienen en vilo a la comunidad internacional, mientras Washington no descarta una operación de mayor alcance si las circunstancias lo exigen.









