La escalada del conflicto en Irán y los recientes ataques en el Medio Oriente mantienen en alerta a los mercados internacionales, provocando un aumento significativo en el precio del petróleo y generando preocupación por su impacto en la economía de República Dominicana.
El petróleo de Texas (WTI), referencia para el país, registró este martes un aumento de 8.69 %, alcanzando los 77.42 dólares por barril. El lunes ya había mostrado una subida de 6.28 %, al cerrar en 71.23 dólares, según datos de la agencia internacional EFE.
En apenas dos días, el precio del crudo ha experimentado incrementos considerables, lo que podría traducirse en un fuerte impacto económico para el país, que depende en gran medida de las importaciones de combustibles.
Iván García, presidente de la Federación Dominicana de Comerciantes (FDC), explicó que en República Dominicana se consumen diariamente unos 144 mil barriles de petróleo. Por ello, cada dólar que sube el barril representa un aumento aproximado de seis millones de dólares en costos para la economía nacional.
“Si el barril subiera 10 dólares, el impacto sería de alrededor de 700 millones de dólares adicionales”, advirtió García, señalando que esto podría provocar un aumento considerable en el precio de los combustibles.
El dirigente comercial indicó que una subida sostenida del petróleo repercutiría directamente en el costo del transporte de mercancías, lo que a su vez encarecería los productos de primera necesidad y los alimentos.
En ese sentido, José Díaz, presidente de la Federación Nacional de Comerciantes y Empresarios de la República Dominicana (FENACERD), afirmó que la economía dominicana también se ve influenciada por cualquier situación que afecte a Estados Unidos, principal socio comercial del país.
Según explicó, los efectos podrían sentirse tanto por la subida del petróleo como por posibles repercusiones económicas en el mercado estadounidense, generando un doble impacto en la economía local.
De mantenerse la tensión en el Medio Oriente, especialistas advierten que el incremento en los combustibles podría traducirse en mayores costos de transporte, aumento del pasaje y encarecimiento de productos básicos, afectando directamente el bolsillo del consumidor dominicano.









