De acuerdo con la información oficial, el nuevo caso fue identificado en un ternero de apenas un mes de nacido en el condado de Zavala, Texas, ubicado a unos nueve kilómetros del lugar donde se detectó el primer caso reportado a principios de esta semana.
La confirmación del segundo hallazgo intensifica los esfuerzos de vigilancia y control para evitar la propagación del parásito, considerado una seria amenaza para la producción pecuaria. Tras el primer caso, las autoridades iniciaron una respuesta de emergencia para contener cualquier posible expansión de la plaga.
El gusano barrenador del Nuevo Mundo corresponde a la fase larvaria de una especie de mosca que deposita sus huevos en heridas abiertas de animales. Una vez eclosionan, las larvas se alimentan del tejido vivo, provocando lesiones graves que pueden resultar mortales si no son tratadas a tiempo.
Además del ganado bovino, este parásito puede afectar a otros animales domésticos, especies silvestres e incluso a seres humanos.
Estados Unidos había logrado erradicar esta plaga en 1966 mediante una extensa campaña sanitaria. Sin embargo, en 2017 se registró un brote en el sur de Florida, lo que demostró que el riesgo de reintroducción seguía presente.
El primer caso reciente fue detectado el pasado miércoles cerca de la frontera con México, generando preocupación entre los productores ganaderos debido al impacto económico y sanitario que podría ocasionar una propagación del parásito en la región.








