Cuba inició este lunes el restablecimiento progresivo del servicio eléctrico luego del apagón nacional registrado la noche del domingo, el sexto ocurrido en lo que va de 2026, en medio de la profunda crisis energética que atraviesa el país y de las tensiones con Estados Unidos.
La isla, con una población de 9,4 millones de habitantes, enfrenta cortes de electricidad que duran varias horas al día debido al deterioro de sus plantas termoeléctricas. La situación se ha agravado desde enero, según el gobierno cubano, por las restricciones al suministro de petróleo derivadas de las medidas de Washington.
La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) informó la noche del domingo que el Sistema Eléctrico Nacional sufrió una “desconexión total”, aunque no ofreció detalles sobre las causas del incidente.
Con este evento, el país suma seis apagones generales en 2026 y once desde finales de 2024. Apenas un día antes, un fallo en la red eléctrica dejó sin servicio a cinco de las 15 provincias cubanas.
Durante la mañana del lunes, únicamente el 23,1 % de La Habana contaba con suministro eléctrico, mientras miles de ciudadanos seguían afectados por los prolongados cortes.
El descontento entre la población continúa creciendo. En las últimas semanas, los apagones han superado las 30 horas consecutivas en la capital, mientras que en otras zonas del país pueden extenderse durante varios días.
Mayra Rodríguez, una contable de 43 años, expresó a la AFP que desde el viernes solo había tenido una hora y media de electricidad. También denunció la falta de agua y explicó que duerme junto a sus dos hijos pequeños en el balcón de su apartamento para soportar las altas temperaturas nocturnas.
Por su parte, el mecánico Carlos Dueñas, de 62 años, calificó la situación como “insostenible” y aseguró que la incertidumbre sobre una posible mejoría mantiene preocupada a la población. Además, señaló que muchas familias no cuentan con recursos para adquirir paneles solares.
El gobierno cubano responsabiliza a Estados Unidos por la crisis energética, mientras que Washington sostiene que el problema responde a la gestión económica interna de la isla.
Las siete plantas termoeléctricas que sostienen el sistema eléctrico nacional tienen más de 40 años de funcionamiento y registran averías de forma constante.
Según las autoridades cubanas, las restricciones al suministro de petróleo dificultan el abastecimiento de combustible para las centrales eléctricas y los generadores de respaldo, los cuales operan principalmente con diésel importado. Sin reservas suficientes, estos equipos no pueden entrar en funcionamiento.
El gobierno también afirmó que, en los últimos siete meses, Estados Unidos solo permitió la llegada de un buque ruso con 100.000 toneladas de crudo.
Asimismo, señaló que las sanciones reforzadas durante la administración de Donald Trump contra empresas estatales cubanas provocaron que numerosas compañías extranjeras suspendieran sus operaciones en la isla, reduciendo el ingreso de divisas.
A finales de junio, el canciller Bruno Rodríguez aseguró que las conversaciones con Estados Unidos “no muestran progresos”. Mientras tanto, el gobierno cubano implementó en junio un conjunto de reformas de libre mercado con el objetivo de impulsar la economía nacional.








