San Francisco de Macorís.-El abuso de poder por parte de las fuerzas de seguridad de nuestro país no es un fenómeno nuevo, pero sigue siendo uno de los más alarmantes. Casos de ciudadanos que, sin haber cometido ningún delito, se enfrentan a situaciones de hostigamiento o abuso solo por ejercer su derecho a la movilidad o por solicitar ayuda, son evidencia de una profunda falta de empatía y desconexión entre la misión protectora y su ejecución en la práctica de los uniformados.
Recientemente, hemos visto un caso en particular de una pareja que venía de trabajar de la salida a Santo Domingo y que fueron interceptados por agentes del orden que pusieron de manifiesto su insensibilidad de ante una petición de ayuda por parte de los mencionados que venían cansados de su trabajo y que se dirigían a su casa a descansar.








