La Asociación de Periodistas Haitianos (AJH) denunció el secuestro de dos comunicadores en el centro de Puerto Príncipe, presuntamente a manos de bandas armadas que controlan gran parte de la capital.
Los periodistas Junior Célestin, de Radio Megastar, y Osnel Espérance, de Radio Uni FM, fueron secuestrados el pasado viernes por individuos armados mientras realizaban un reportaje en las cercanías del estadio de fútbol Sylvio Cator, según informó el gremio en un comunicado.
La AJH exigió la liberación inmediata e incondicional de ambos periodistas y pidió a los secuestradores respetar su integridad física y moral. El organismo recordó que el periodismo es una profesión esencial para la democracia y que los comunicadores no deben ser objeto de ataques.
El gremio también condenó el ataque perpetrado recientemente contra la residencia del presidente y director general de Radio Télé Kiskeya, hecho que se suma a la creciente violencia contra los medios en el país.
En su comunicado, la asociación instó a las autoridades haitianas y a las fuerzas del orden a tomar todas las medidas necesarias para localizar rápidamente a los periodistas secuestrados y mejorar las condiciones de seguridad para la prensa.
Hasta este lunes, las familias de los comunicadores no habían recibido información sobre su paradero. En redes sociales han circulado rumores de que ambos habrían sido asesinados, aunque esta versión no ha sido confirmada.
Los periodistas y medios de comunicación se encuentran entre las principales víctimas de la crisis de seguridad que afecta a Haití desde al menos 2018. Durante este período, varios medios han sido incendiados y otros se han visto obligados a trasladarse debido a la violencia.
Actualmente, en muchas zonas controladas por pandillas se exige autorización de las bandas armadas para que los periodistas puedan realizar su trabajo.
Según registros, desde 2018 al menos 15 periodistas han sido asesinados en Haití, ya sea a manos de la Policía Nacional o de grupos armados, mientras que otros han sido secuestrados por las pandillas que dominan cerca del 90 % de la región metropolitana de Puerto Príncipe.









